Escuchar en tiempos de auto-reflejos

Todo parte por escuchar, ¿quién se acuerda de eso?, pero hoy los tiempos no están para escuchar, están para escucharse a sí mismo.

Hoy los tiempos no están para escuchar, están para escucharse a sí mismo.

Todo parte por escuchar, ¿quién se acuerda de eso?, pero hoy los tiempos no están para escuchar, están para escucharse a sí mismo. Hoy toda la vida circula en una especie de universo interconectado solo con nuestras voces, todo lo que no está inventado, incluso, lleva nuestras voces. ¿Y qué pasa con ese otro inmenso número de voces que debieran también ser escuchadas? El panorama se vuelve complejo, ¿cómo lo hacemos? Los tiempos de lo políticamente correcto se manifiestan en discusiones que parecieran estar guiadas por oídos sordos, en medio de discursos rígidos y verborreas morales que gritan su verdad, hoy el ruido y la imposición va por delante y escuchar no va primero.

Escuchar es una práctica fundamental en el proceso de comunicación. Si un receptor no existe, el esfuerzo del emisor fracasa. Escuchar requiere cierto nivel de esfuerzo e interés por involucrarse con el otro, es una habilidad, incluso un don que pocos tienen. Pero existe otro nivel, al parecer menos valorado y que traspasa nuestra propia verdad. ¿Quién es capaz hoy de escuchar otras ideas?, de esas que interrumpen, molestan y desestabilizan esquemas personales. 

Gran parte del arrastre que trae consigo todo el mundo de las redes sociales, ha servido para poner en evidencia lo peor de muchas cosas, entre ellas nuestra falta de interés y apertura hacia otras ideas. Se tiende a escuchar solo lo que se quiere escuchar y eso se obtiene con personas que piensan de manera similar, es como una misma verdad que gira siempre en círculos sobre sí misma. Así, nada nuevo puede entrar sobre personas que rozan el narcisismo, pues solo ansían el reflejo de lo que su mente necesita escuchar, un intento de reafirmación, sin curiosidad alguna y cargado de falta de interés hacia otras personas. 

Escuchar otras voces, ver distintos puntos de vistas, ser capaz de tolerar una verdad que vaya en contra de la nuestra, requiere un nivel superior de esfuerzo. No permitirse experimentar, es perder la posibilidad de otras vivencias. El análisis pudiera ser simplista, pero ¿cuántas manifestaciones de odio se evitarían solo si fuésemos capaces de escuchar?