Reemplace esta redundancia por la palabra valor

Valorar el valor. Valga la redundancia para expresar una actitud olvidada que se requiere siempre para comprender mejor un contexto.

Valorar el valor, y valga la redundancia, para expresar una actitud olvidada que se requiere siempre para comprender mejor un contexto.

Hemos nacido hoy, la gente no tiene historia y seguimos nuestros días como si sintiéramos que somos los primeros habitantes del planeta. Para recordar, ya tenemos a los héroes, a quienes nos enseñan desde temprano, pero ojalá que sean los más oprimidos, los revolucionarios, los vencedores sociales que luchan por un mundo mejor. ¿Y qué ocurre con lo demás?, ¿o el mundo solo está hecho de los que luchan? Suele olvidarse el mundo sencillo, el que construye y crea sin revoluciones ni revueltas sociales, personas comunes y corrientes que circulan por la vida sin mayores expectativas y que sin ambicionar grandes cosas, dejan enormes legados de futuro y progreso. Las mentes molestas siempre harán mucho más ruido, sabemos, que las que buscan acuerdos comunes y aportan al desarrollo de una civilización. Y esto poco se valora.

Valorar el valor, y valga la redundancia, para expresar una actitud olvidada que se requiere siempre para comprender mejor un contexto, una manera de existir que, en el mejor de los casos, ayuda a entender mejor el por qué estamos donde estamos. Valorar un recorrido es valorar una experiencia que no se ve a simple vista, pues solo se visualiza con la perspectiva del tiempo. Esta valoración no es inmediata, claramente, y requiere de cierto esfuerzo personal; y tampoco es revolucionaria, ni confrontacional, porque es casi ética y como tal, debiera ser una elección racional que requiere de toda nuestra atención. 

Hoy gran parte de los cambios en la sociedad, dejan atrás un pasado y centran un presente. Un presente que, por cierto, debiese consistir también en valorar un pasado. Dejar de lado emociones de soluciones inmediatas y comenzar a enfatizar, por el bien de todos, un esfuerzo personal y racional en ayuda de una memoria social e histórica, es comprender que hemos recorrido un largo camino y que el mundo no empieza hoy. Una historia extensa sobre la búsqueda del desarrollo personal y colectivo, cargado de ensayos, riesgos y tropiezos, pero también de aciertos, avance y prosperidad. Valorar, es valorar la historia con todo, con lo vivido, con lo creado, con lo mejorado y negarlo no entra en discusión, sería como negarse a sí mismo. Hemos oído siempre hablar del vaso medio vacío, hoy el énfasis debería estar enfocado en valorar el otro lado.

Porque no se trata de unos pocos, se trata de todos. Por eso, reemplace esta redundancia por la palabra valor.