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Trayectos de Utilidad Pública Creativa

Una cartografía de la creatividad para comprender mejor los territorios

Trayectos de Utilidad Pública Creativa es una propuesta para explorar la creatividad. Acercamientos para orientar direcciones, significados y establecer cierto orden a rumbos que parecen complejos. Se trata de poner en evidencia una realidad y constatar que afirmar, negar o contradecir, pueden ser parte de la misma actividad. Sin temor de unir opuestos y separar sincronías, se trata de ver desde lejos el trayecto que desconocemos de cerca.

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Desde hace algún tiempo me he convertido en un fánatico de los mapas. ¿Hace cuánto?, bastante, no hay tango que resista más de cuarenta años, supongo. Bastante tiempo desde que alerté puntos, líneas y colores hacia lugares que conectaban con la vida real. Mapas que eran el diseño de un resumen, una posibilidad presentada visualmente de forma atractiva y que unía mundos tan distantes mediante estímulos gráficos.

De este modo también me he convertido en un fanático de los mapas mentales. ¿Hace cuánto?, no tanto, y para eso supongo que hay tango. Menos tiempo para descubrir que los diagramas son excelentes recursos visuales para comprender y resumir mejor los procesos. Algo similar ocurre con los puntos, líneas y colores, pero esta vez conectan con algo levemente incierto; abstracciones difusas que ordenan la mente. Mapas mentales; un bello concepto que merecería más atención por parte de diseñadores gráficos y compositores de tango.

Por toda esta afición visual y mental, nace también la curiosidad. Formas y colores que se transforman en continentes, ciudades y perspectivas de la misma manera que se transforman en ideas, conceptos y proyecciones. Nace el deseo de encontrar sitios, lugares, pero también contextos y entornos para ubicar un origen, un sentido.  

Muchos de estos significados se escapan de la raíz. Conocidos y relacionados con otros significados, tienden a desaparecer al ver oscilación o desconocimiento. Diccionarios que desprenden lejanía, verbos escurridizos que van y vienen y el desequilibrio aparece ya cuando damos por perdida la batalla mental. Una verdadera confusión. 

Necesitamos esquemas, mapas para comprender. Mapas que nos hagan esclarecer mejor los territorios y la realidad. Los tiempos del ahora lo requieren y más que nunca se esperan respuestas que sean claras y explícitas. Sinopsis que resuman un todo. 

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Mapas para esclarecer conceptos 

En este contexto, me he propuesto ir ordenando los panoramas, pues hay mapas y mapas, y sí que es verdad que muchos orientan, aún se desconocen muchos sitios. Algunos orientan, pero muchos de ellos van por otros caminos. Ya la idea que la geografía humana, física y mental es inalcanzable, entrega ciertos límites a esta propuesta, y tampoco se esperaría otra cosa. Un mundo inmenso no puede ser definido solo con puntos, líneas y colores. Aún así es un desafío.

He querido ir ordenando estos panoramas de acuerdo a la temática central de este proyecto, la creatividad. Una capacidad por muchos conocida, una manifestación natural de los seres humanos y un propósito que se desea alcanzar. Este proyecto se presenta como un mapa visual que expone lugares como conceptos e ilustra una acción que puede orientar mejor el proceso de la creatividad.

Esta iniciativa gráfica surge por la necesidad de esclarecer mejor los orígenes de la creatividad desde una amplia perspectiva conceptual. Significados que muchas veces hoy se reiteran y caen en respuestas comunes y automáticas de folletos de comunicación, pues al parecer, no existe tanta claridad como se piensa. 

Hoy la creatividad responde a definiciones de marketing relacionadas con la innovación o simples lógicas de entretención de originalidad pasajera. Mensajes de optimismo y coaches creativos que apaciguan estados y vidas, pero se requiere algo más que un eslogan; y aunque seguramente este eslogan resume identidad de vida, es mucho más lo que se podría alcanzar. Ir más allá en un amplio sentido para encontrar mejor los orígenes y sentidos.  

Un ciclo creativo 

De esta manera, esta intencionalidad la he querido presentar como un trayecto creativo. Un circuito que surge como un ciclo y que por lo tanto, no posee ni principio ni final.  

Este ciclo creativo que propongo es una intención de lucidez para orientar mejor los procesos y los territorios. Es un acercamiento hacia las causas para comprender mejor los efectos; un trayecto abierto que entrega opciones para sumar nuevos valores que podrían resultar significativos. Trayectos que son, sin duda, muy personales y que serán siempre bienvenidos para ir en búsqueda de nuevos equilibrios y revelaciones.

Pero sin ir más lejos, esta propuesta es la siguiente. Un ciclo creativo que se divide en seis categorías principales: abrir, percibir, filosofar, divagar, conectar y crear.

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Abrir

Actitud de transigencia en lo ideológico, político, religioso, etc. Descubrir o hacer patente lo que está cerrado u oculto.

Todo parte desde el principio, al igual que el pensamiento. Además nunca llega si no lo buscamos. Nada más difícil. Dentro de este ciclo expuesto, la primera etapa es abrir y una actitud de transigencia es esencial para dar un primer paso desde este recorrido aventurero hacia un viaje de comprensión global sobre todo. Porque se trata de todo, un Big Bang a la vuelta de la esquina. Abrir implica ejecución, descubrimiento y contacto con algo cerrado e inaccesible a simple vista. ¿Nosotros mismos, viene al caso?

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Percibir

Captar por uno de los sentidos las imágenes, impresiones o sensaciones externas. 

Una segunda fase para este ciclo es percibir. Un modo de introducción para la dualidad razón y sentidos. Luego de abrir y ser capaces de desarrollar cierto nivel de transigencia hasta con lo desconocido, se hace necesario captar mediante la realidad y la experiencia. Lo que se observa, escucha, olfatea, saborea y palpa, es la manera que el cerebro interpreta para formar una impresión inconsciente o consciente de la realidad física del entorno. Una invitación a buscar sentido en los sentidos, muy de cinco sentidos. A vibrar.

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Filosofar

Examinar algo como filósofo, o discurrir acerca de ello con razones filosóficas.

El otro lado de la dualidad. ¿Sentir o pensar el mundo? ¿Razón o experiencia, qué viene primero? ¿Dónde está la verdad? De interrogantes como estas nace el pensamiento, de eso se trata filosofar y lo venimos haciendo desde hace al menos 2.600 años. Sobre nosotros, nuestra existencia sobre el universo, ¿seré yo?, ¿será el mundo? Pensar siempre ha sido un acto creativo, pues con nuestras ideas transformamos todo. En momentos de complejidad como estos, reaparecen las preguntas y pensar la realidad por uno mismo, se vuelve subversivo. Tan sencillo y peligroso, pero creativo como esto.

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Divagar

Separarse del asunto de que se trata. Hablar o escribir sin concierto ni propósito fijo y determinado.

Que la razón y la experiencia a veces resulta aparatosa, asimétrica y profusa puede ser verdad. Y cuando después de exaltar el pensamiento y el esfuerzo empírico hacia resultados efectivos, aparece pronto un sentimiento absurdo, es que vamos por buen camino. Nacen las contradicciones y la paradoja. Qué tema. Permitirse divagar es clave para buscar lo impredecible, otros significados a partir de un pensamiento divergente, azaroso y desopilante. Aquí se transita con actitud de distanciamiento, nada es riguroso, pues cuando nos salimos del camino, comienzan los descubrimientos.

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Conectar

Enlazar entre sí dos aparatos o sistemas, o uno con otro, de forma que entre ellos pueda fluir algo.

Luego de abrir todos los sentidos y darnos baños de razón, experiencia y divagación, retornaremos. Se trata de volver al centro y utilizar todos los componentes como conexión. Todo en la vida se trata de conectar. Generar conexiones entre dos contextos o muchos más, crear vínculos, relacionar unas cosas con otras e incluso generar lazos en donde no es habitual. Es lo más cercano al asombro. Nuevos mundos surgen y de paso fomentamos la creatividad. Pasado con presente, presente con futuro y futuro con zapato. Todo es posible.

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Crear

Producir algo de la nada. Establecer, fundar, introducir por vez primera algo.

El camino final de aperturas y percepciones, la esperada conclusión de largas reflexiones y disparatadas divagaciones. El resultado de conexiones, un desenlace y por qué no, recién un comienzo que retorna y comienza otra vez su ciclo. La creatividad es siempre, porque se nace siempre, a diario y en todos lados. Es ahí, justo ahí, lo que se encuentra y no se crea. ¿Crear la creatividad? No. ¿Pensar la creatividad? Sí. Un trabajo y un encuentro, valor y novedad que surge desde adentro hacia infinitas posibilidades.

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