Un breve contexto sobre los nuevos mundos

No ha transcurrido más de un siglo para visualizar todos los cambios de los nuevos mundos que alguna vez imaginamos.

Hace un siglo atrás imaginamos el futuro y hoy lo seguimos haciendo. Es curioso cómo nuestra mente es capaz de crear nuevos mundos a partir de nuestra curiosidad, mundos que nacen a partir de otros mundos, que se transforman, que cuentan historias y que nos hacen progresar. Esta posibilidad, que nos hace ir más allá de nosotros mismos, es el motor que despierta esta curiosidad inevitable si tenemos como objetivo aportar cosas nuevas, o quien sabe.

Sin embargo, el mundo que pensábamos hace un tiempo atrás, es muy distinto al que encontramos hoy. En muchos casos la realidad supera a la ficción, pero ya lo venía imaginando el escritor francés Julio Verne, quien imaginó muchos artefactos como el submarino, las videoconferencias, los paneles solares y otra serie de objetos que ahora ya existen. Asimismo Aldous Huxley en “Un Mundo Feliz” (1932), ya podía imaginar a los humanos viviendo de una forma imaginaria.

No ha transcurrido más de un siglo para visualizar los cambios de generaciones influenciados por todos estos nuevos mundos que alguna vez se imaginaron. Por otro lado, ha transcurrido menos de una década en que la aparición de los teléfonos inteligentes se masificaron y que Facebook cambió el concepto de las relaciones humanas, entregando un nuevo panorama a nivel mundial en el campo de las comunicaciones.

Todos estos cambios han generado la llamada Tercera Revolución Industrial, o La Revolución Digital, que se refiere a los cambios radicales provocados por Internet y las nuevas tecnologías.

Esta evolución acelerada, se refleja en los más de 2 mil millones de personas que usaban Internet en 2012. El doble del número que en 2007. Hoy en 2020, esa cifra se multiplica a niveles insospechados. Registro que queda demostrado en sitio web “The Internet in Real-Time”, una especie de barómetro que recoge el pulso de nuestros comportamientos digitales y que entrega información en tiempo real acerca del uso de la red a nivel mundial.

Todo estos fenómenos que hemos venido experimentando en los últimos años, han traído consigo una serie de nuevos conceptos y denominaciones que se expresan en la llamada Cultura del Ahora. Un resultado que arroja un periodo que se caracteriza por defender la rapidez del tiempo, la inmediatez de los procesos de vida y el tránsito pasajero mediante la brevedad de las cosas. Pero para eso, ya tendremos tiempo de profundizar.

La Cultura del Ahora es una forma habitual hoy de comportamiento. Hoy todo está inscrito en esta cultura de lo indispensablemente conectado, breve e instantáneo. La conexión a Internet es un elemento básico de subsistencia y nuestros teléfonos móviles, hace un buen tiempo que forman parte de nosotros como una extensión más de nuestro carácter y de cómo nos presentamos ante la sociedad.

Todos estos fenómenos han sido tan intensos, como el flujo de la información, tanto visual como de contenidos, que a cada segundo transita en las redes. Información del día, imágenes noticiosas, publicaciones relevantes, se fusionan con opiniones personales, mensajes sin importancia, que junto a memes y gatos, aportan una monumental fauna digital de posibilidades, estímulos y distracciones. 

Todos ellos desde la vereda de la exposición pública y del dominio del consumo que caracteriza la Era de la Información. Según las cifras, hoy un joven promedio ha visto todo lo que un joven promedio del siglo pasado vio en su vida anterior, lo que demuestra en estos casos, que las consecuencias no solo han reflejado un estado anímico, sino que han transformado la historia y los paradigmas de cómo ver la realidad. Nuevos mundos. Un contexto que bien se resume.